„Las virtudes de la infidelidad“ de Tilmann Altenberg
Las adaptaciones de textos literarios al cómic se encuentran en el cruce de tres disciplinas: los estudios literarios, los estudios de cómic y los estudios de adaptación. Cada una de estas disciplinas tiene sus propias preocupaciones y perspectivas.
En principio, las adaptaciones pueden realizarse desde cualquier medio a cualquier otro o incluso ocurrir en el mismo medio, como es el caso de las adaptaciones de textos literarios para uso escolar. Sin embargo, las transposiciones mediáticas son una práctica cultural particularmente compleja. Esto se debe a que cada medio cuenta con recursos semióticos diferentes, sin que exista una correspondencia directa entre ellos. Las adaptaciones literarias al cómic suelen basarse en novelas de cierto prestigio, generalmente de épocas anteriores, los llamados clásicos.
Durante décadas la discusión en torno a las adaptaciones de los clásicos de la literatura estuvo dominada por la noción de fidelidad al texto original. Aunque, más recientemente, los estudios de adaptación han desarrollado una amplia gama de perspectivas complementarias sobre este fenómeno (véase, por ejemplo, Hutcheon & O’Flynn, 2013), en contextos educativos —donde las adaptaciones a menudo se consideran un atajo para acceder al texto adaptado—, la fidelidad sigue siendo el paradigma dominante. Pero, como nos recuerda Julie Sanders (2006, p. 20), “es generalmente en el mismo punto de la infidelidad que los actos más creativos de adaptación y apropiación tienen lugar”.[1]
Dado que el “Quijote” de Miguel de Cervantes es, sin duda alguna, el clásico hispánico que con más frecuencia se ha adaptado al medio del cómic, servirá como ejemplo para ilustrar los puntos principales de este artículo.
Traducción y adaptación
La circulación de los cómics de origen hispánico a nivel global es muy limitada si se compara con la de los cómics escritos en otros idiomas, sobre todo en inglés. Las adaptaciones literarias al cómic no escapan a esta regla. Hay una desproporción flagrante entre el escaso número de obras literarias en castellano adaptadas a otras lenguas, por un lado, y la cantidad considerable de obras de la literatura universal adaptadas al castellano, por otro. Si bien la adaptación al cómic de una obra escrita en otro idioma implica la traducción lingüística al idioma de destino, no estamos ante un caso de traducción literaria en el sentido convencional, porque en el proceso de adaptación el texto original suele someterse a una serie de reducciones y modificaciones. Dicho esto, en el ámbito de las adaptaciones literarias al cómic también existe la traducción propiamente dicha. Al igual que los cómics originales, tanto las adaptaciones de textos en castellano al cómic hispanohablante como las adaptaciones de la literatura extranjera al cómic en castellano despiertan poco interés entre los lectores[2] de otros idiomas. Por otra parte, cuando un clásico hispánico se adapta al cómic en otro idioma, lo más probable es que, dentro de poco, se publique una traducción de vuelta al castellano. Un buen ejemplo de ello son las adaptaciones del “Quijote” en otros idiomas. Es interesante observar que las traducciones de vuelta tienden a restituir, en lo posible, la prosa cervantina, aun cuando el texto de la adaptación se aparte del original. La adaptación japonesa de la serie “Manga de dokuha” (2009) ilustra esto de manera muy clara. El manga ofrece una reinterpretación del “Quijote” cervantino a través del sistema de valores japonés. Aunque la versión castellana de esta adaptación no tiene cómo revertir esta reinterpretación, se esfuerza por realinear el texto del manga con la novela adaptada, tornando la traducción más familiar al público hispánico. Esta estrategia domesticadora es indicativa de la autoridad de la novela en el ámbito hispánico, que tiende a mostrarse menos tolerante hacia versiones divergentes de la novela que las miradas desde el exterior.
El cómic frente a la literatura
Hasta décadas recientes, el cómic no lograba deshacerse del estigma de ser visto como un medio superficial y efímero, a todas luces inferior a la literatura. El encuentro entre el cómic y la literatura está marcado, desde el principio, por esta jerarquía en la cual el medio de mayor prestigio (la literatura) aporta el modelo para la adaptación al medio menos prestigioso (el cómic). Los cómics aspiran a beneficiarse del prestigio de la literatura, aumentando, a su vez —eso sí—, el alcance de los textos adaptados. Como resultado, la gran mayoría de las adaptaciones literarias al cómic se someten a la autoridad del modelo. En palabras de Antonio Martín respecto de las adaptaciones españolas de “Don Quijote” del siglo XX:
Estos cómics adaptan la novela maestra de forma lineal y la convierten en un simple digest en el que se intenta sintetizar lo esencial de la acción, suprimiendo todos los matices, por lo que el cómic es un simple y pobre resumen, casi un telegrama, de la obra original. (Martín, 2004, p. 50)
Lo cierto es que, en el siglo XX, las adaptaciones de novelas canónicas tienden a moverse dentro del aura que rodea a un clásico literario, ofreciendo versiones poco imaginativas que ilustran el texto adaptado en lugar de aprovechar plenamente los recursos del medio del cómic.
Hacia finales del siglo pasado, con la creciente popularidad de una narrativa gráfica larga y de contenido serio, a menudo promocionada bajo la etiqueta de graphic novel o ‘novela gráfica’, el estigma que recaía sobre los cómics en general comenzó a disiparse parcialmente, dando lugar a un tipo de adaptación de textos literarios que toma decisiones narrativas y estéticas más atrevidas que su contrapartida anterior.
Adaptar: ¿por qué y para quién?
La creación de un cómic no requiere equipo técnico costoso y, por lo general, involucra, como mucho, a un puñado de personas. Por consiguiente, la presión financiera es mucho menor en el ámbito comiquero que en el cinematográfico. Sin embargo, las adaptaciones aspiran a beneficiarse del prestigio de los textos adaptados y así obtener un cierto nivel de recompensa financiera, que resulta menos predecible para los cómics que cuentan historias originales o cuyo vínculo con la literatura no es evidente para los lectores.
Otro motivo detrás de las adaptaciones literarias se relaciona con la percepción de que la lectura está en declive, hasta el punto de poner en peligro la supervivencia del patrimonio literario. Es importante señalar que esta idea no es reciente; antecede a la llegada de la televisión y otros medios audiovisuales, internet y las plataformas digitales, cuyo contenido de transmisión amenaza con eclipsar la lectura de los clásicos de la literatura.
Los desafíos de la adaptación
Un desafío central para los adaptadores de novelas al cómic es la reducción del texto original. En el caso de “Don Quijote”, la desproporción entre las más de mil páginas de la novela y la relativa brevedad de un cómic se ha abordado de diversas maneras. Mientras que los cómics de orientación didáctica reducen drásticamente el material adaptado, algunas adaptaciones optan por un enfoque opuesto. Entre ellas destaca por su extensión de 1.320 páginas la adaptación española publicada en 1972. Diseñada para lectores jóvenes, esta versión conserva gran parte del texto original de Cervantes, aspirando a una fidelidad máxima a la novela. Sin embargo, no logra integrar eficazmente el texto con las imágenes, lo que da como resultado una redundancia excesiva entre los elementos textuales y visuales. Esto conduce a un “Quijote” logocéntrico y tedioso, donde los dibujos ilustran el texto en vez de avanzar la narración.

Otro reto característico de las adaptaciones literarias al cómic es la asignación de las voces del texto original a los recursos del nuevo medio. En la mayoría de los textos narrativos existen dos tipos de voces: la del narrador y las de los personajes. En principio, en los cómics las palabras de los personajes se representan en bocadillos (o ‘globos’) de diálogo, mientras que la voz del narrador suele aparecer en cartelas. A pesar de esta correspondencia formal, el cómic, como medio multimodal, dispone de una serie de recursos visuales que alivian al texto de su responsabilidad narrativa exclusiva. Entre estos recursos se incluyen la visualización de personajes y entornos, las líneas cinéticas, las metáforas visuales y las onomatopeyas. Las viñetas del cómic pueden transmitir emociones y acciones y narrar historias complejas de una manera que no es posible únicamente con palabras. El uso eficaz y equilibrado de bocadillos, cartelas y dibujos, así como la integración armoniosa entre texto e imágenes, resulta fundamental al adaptar un texto narrativo al cómic.
No existen reglas infalibles que garanticen el éxito de una adaptación literaria. La adaptación libre del “Quijote” por el dibujante alemán Flix (2012), por ejemplo, elimina completamente las cartelas, suprimiendo así la voz del narrador, de vital importancia en el texto cervantino. Flix se apoya en la modalidad visual y en los bocadillos de diálogo para transmitir aquellos pasajes narrativos que considera relevantes para su versión actualizada de la historia (Altenberg, 2023).
Por otro lado, “The Complete Don Quixote” del dibujante inglés Rob Davis (2013) apenas utiliza cartelas rectangulares, pero introduce la voz incorpórea del autor ‘Miguel de Cervantes’, que habla desde la profundidad de una celda en Sevilla. Según sugiere el propio Cervantes en el prólogo a la primera parte de su novela, fue allí donde se concibió el proyecto. No es esta la única decisión por parte del adaptador que convierte esta versión de casi 300 páginas en una obra entretenida, intelectualmente estimulante y estéticamente gratificante.

La actitud de una adaptación hacia la redacción del texto original es otro aspecto clave a considerar. La historia de las adaptaciones de “Don Quijote” al cómic demuestra que el desapego hacia la prosa de Cervantes que caracteriza la adaptación de Rob Davis, entre otras, se encuentra casi exclusivamente entre los adaptadores que trabajan en idiomas distintos al castellano. Esto ocurre porque las frases de Cervantes en traducción carecen del valor de reconocimiento y del ‘aura de intocables’ que tienen en el contexto hispánico. Una excepción notable es la adaptación libre “Mortadelo de la Mancha” (2005) de Francisco Ibáñez, que reimagina las aventuras de un don Quijote contemporáneo en clave humorística.

El último reto que se abordará aquí concierne al estilo visual, especialmente en la representación de los personajes de la obra adaptada. Esta representación no necesariamente debe seguir al pie de la letra las descripciones del texto, si es que existen. Sin embargo, conviene considerar las consecuencias de desafiar las expectativas del público lector, sobre todo si los personajes cuentan con una iconografía establecida, como sucede con los protagonistas de “Don Quijote”. Cabe destacar que los adaptadores de la novela cervantina al cómic tienden a respetar esta iconografía de don Quijote y Sancho Panza por encima de su propio estilo personal. Esto se aplica incluso a las adaptaciones que recurren a las convenciones visuales del manga, como la versión argentina en estilo manga publicada entre 2008 y 2009, y el manga japonés de la serie “Manga de dokuha”.

Series para lectores jóvenes
Ya en 1941 se lanzó la serie “Classics Illustrated” en los Estados Unidos con el objetivo de aprovechar el atractivo de los cómics para acercar a los jóvenes a los clásicos literarios. La expectativa era que, una vez familiarizados con las grandes obras de la literatura universal a través de adaptaciones accesibles, los jóvenes leyeran las novelas originales. Irónicamente, los títulos de esta serie competían con otros géneros comiqueros: los cómics de superhéroes y de horror de amplia difusión, que se consideraban perjudiciales para la salud mental y emocional de sus jóvenes lectores.
Para atraer a los lectores jóvenes, la estructura de los relatos de aventuras se imponía incluso sobre novelas de contenido más complejo y variado, como “Don Quixote” (1943). El formato breve, de entre 48 y 64 páginas según la época, obligaba a los adaptadores a reducir las novelas a unos pocos episodios centrados en la acción exterior, eliminando varios hilos argumentales y personajes en el proceso. El “Don Quixote” de esta serie incluso modifica el desenlace de la obra, manteniendo al protagonista con vida.
En España también surgieron, a lo largo del siglo XX, varias series de adaptaciones de clásicos literarios al cómic inspiradas en el modelo de “Classics Illustrated”. Entre ellas destaca, por su prolífica producción, la serie “Joyas Literarias Juveniles” (1970 − 83), que publicó un total de 269 adaptaciones literarias, superando en 100 títulos a “Classics Illustrated”. La mayoría de estas adaptaciones se basaban en novelas de autores británicos, estadounidenses, franceses e italianos. El formato de solo 32 páginas imponía límites aún más estrictos que los de su modelo estadounidense. La serie incluyó solo dos adaptaciones de títulos hispánicos, entre ellas un “Don Quijote de la Mancha” (1974).
La característica reducción cuantitativa y cualitativa de estas series de adaptaciones breves dirigidas a lectores jóvenes suele atraer críticas negativas. No obstante, cualquiera que sea nuestra opinión sobre este tipo de adaptación didáctica, es innegable que ofrece pistas fundamentales para comprender textos clave de la tradición literaria occidental. Estas versiones preparan a los lectores para futuros encuentros con las novelas originales, otras versiones de las historias adaptadas o alusiones a ellas. Todo esto refuerza su disponibilidad y productividad dentro del sistema cultural.
El interés por emplear el cómic como vehículo para llevar los clásicos a un público más amplio continúa hasta la actualidad. Un ejemplo reciente y exitoso a nivel internacional es la serie japonesa “Manga de dokuha”, que entre 2007 y 2017 publicó 139 títulos de manga adaptados de clásicos de la literatura universal, incluyendo algunas obras de no ficción. En Japón, donde el manga no enfrenta el estigma que los cómics sufren en muchos países occidentales, esta serie estaba dirigida originalmente a lectores de todas las edades. Algunas de estas adaptaciones han sido traducidas a otros idiomas, incluido el castellano, donde se comercializan principalmente para un público joven, siguiendo el modelo de las series del siglo XX. El formato estandarizado de 200 páginas de “Manga de dokuha” permitió crear adaptaciones más completas y matizadas que las de formatos más breves.
Adaptaciones para lectores adultos
En las últimas décadas, ha crecido el número de adaptaciones literarias al cómic dirigidas a un público adulto y desvinculadas de cualquier serie. Estas adaptaciones, de extensión variada, suelen ser el resultado de proyectos individuales, realizados por un solo adaptador o un pequeño equipo con una visión artística compartida, de forma análoga al cine de autor. Aunque las etiquetas graphic novel o novela gráfica que se aplican a menudo a este tipo de adaptación generan cierta desconfianza, en el caso de las adaptaciones de novelas al cómic son esclarecedoras porque subrayan la afinidad entre la adaptación y su texto modelo. Libres de las restricciones narrativas y estilísticas impuestas por el formato de las series didácticas, no es raro que estas adaptaciones de autor, a falta de un mejor término, ofrezcan una mirada más fresca, e incluso subversiva, de las obras adaptadas.
Adaptaciones de otros géneros literarios
No todo en el ámbito de las adaptaciones literarias al cómic gira en torno a la novela. También existen transposiciones de otros tipos de textos literarios. Desde un punto de vista semiótico, las obras teatrales, cuya representación escénica combina varias modalidades, se aproximan más al cómic que los textos narrativos. Sin embargo, la menor popularidad del teatro en la actualidad explica por qué hay muchas menos adaptaciones de textos dramáticos que de novelas. Por otro lado, las adaptaciones de la poesía lírica al cómic son aún menos comunes y suelen tener un aire experimental. Estas transposiciones llevan el medio del cómic, tradicionalmente vinculado a la narración antes que al lirismo, a los límites de sus convenciones habituales.
Notas
[1] La traducción del inglés es mía. El pasaje original reza así: “it is usually at the very point of infidelity that the most creative acts of adaptation and appropriation take place”.
[2] A lo largo de este artículo se utiliza el masculinum generalis.
Bibliografía
- Altenberg, T. (2023). Don Quixote Unbound: Intertextuality, Interpictoriality, and Transculturality in Flix’s German Graphic Novel Adaptation (2012). European Comic Art, 16(1), p. 6 − 42. https://doi.org/10.3167/eca.2023.160102
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- Cervantes, M. de/Variety Art Works (2009). Don kīhōte. East Press. [Adaptación en japonés de la serie “Manga de dokuha”]
- Cervantes, M. de/Davis, R. (2013). The Com plete Don Quixote. [Adaptación en inglés]
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- Flix (2012). Don Quijote. Carlsen. [Adaptación libre en lengua alemana]
- Flix (2014). Don Quijote. Dibbuks. [Traducción al castellano de la adaptación alemana de 2012]
- Hutcheon, L. & O’Flynn, S. (2013). A Theory of Adaptation.
- Ibáñez, F. (2005). Mortadelo de la Mancha. Ediciones B. [Adaptación libre]
- Martín, A. (2004). Los cómics del Quijote en España. Cuadernos de Literatura Infantil y Juvenil, 177, p. 45 − 55.
- Sanders, J. (2006). Adaptation and Appropriation. https://doi.org/10.4324/9780203087633
Sobre el autor

Tilmann Altenberg es profesor titular de Estudios Hispánicos en la Universidad de Cardiff (Gales, Reino Unido). Investiga sobre literatura
hispánica del siglo XIX hasta el presente, con un enfoque particular en la poesía y la narrativa hispanoamericanas y los cómics. Ha publicado también sobre la novela picaresca, la Revolución mexicana, la Guerra de Malvinas y adaptaciones del “Don Quijote”.
